Vida y curación de la Hermana Maria Zita Gradowska
Resumidas a partir de la POSITIO SUPER MIRACULO
La Hermana Maria Zita Gradowska nació en Polonia el 4 de Abril de 1894. Aproximadamente a los 25 años entró a formar parte de la Sociedad de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. El 1 de Abril de 1927 llegó a Brasil. Desde 1927 hasta 1931 fue enfermera en el Sanatorio São Sebastião. A continuación, trabajó en el orfanato femenino y en otras dos instituciones. De 1933 a 1936 fue superiora del Instituto Sagrado Coraòão de Jesus en Araucária; de 1936 a 1940 superiora del Hospital de São Vicente de Paúl en Barão de Cotegipe; de 1940 a 1946 tuvo la misma función en el Hospital e Maternidade Dom Bosco en Rio dos Cedros; de 1947 a 1957 fue superiora del nuevo Sanatório Médico Cirúrgico en Portão, Curitiba. En 1957, la Hermana Maria Zita fue nombrada madre superiora del Hospital "Santa Cruz" en Canoinhas. En 1961, trabajó como superiora del reformatorio de Curitiba; en 1962 en la sala de costura de la Casa Provincial de Curitiba. El 21 de Septiembre de 1989, la Hermana Maria Zita falleció en Curitiba.
Ya de joven, aún estando en Polonia, la Hermana Maria Zita sufría dolores: primero en la pierna derecha; después, también en la izquierda. En 1944, al bajar una escalera, sintió un repentino y agudo dolor en la pierna derecha (se le rompió una vena y tuvo una hemorragia interna). Dos semanas en cama y una terapia con compresas le permitieron volver a su trabajo, pero los dolores seguían y el edema no mejoraba. Unos tres años más tarde apareció una úlcera humectante en el tercio inferior anterior de la pierna derecha. Trató la pierna con apósitos sin obtener una mejoría del dolor ni de la úlcera. Sólo en 1953 hizo que un cirujano muy famoso observara la pierna enferma. La terapia recetada por éste tuvo la consecuencia de que la úlcera se cerrara y que la paciente pudiera volver a ejercer su trabajo normal, pero el edema y los dolores no desaparecían. Durante el año 1954, la Hermana Maria Zita sintió un repentino dolor agudo en la pierna izquierda: una úlcera crural pudo ser tratada mediante una intervención quirúrgica y, al mismo tiempo, fue operada en la rodilla izquierda, que estaba afectada de artrosis. El cirujano rechazó operar la pierna derecha dado que, en su opinión, el círculo venoso de dicha extremidad no permitía una intervención de este tipo.
Poco después de que hubiera reanudado su trabajo como madre superiora del "Sanatório Médico-Cirúrgico", la úlcera en la pierna derecha volvió a abrirse aunque debido a los cuidados médicos y el descanso anteriores ya había estado en vías de curación, a pesar de que la Hermana Maria Zita siempre había sentido dolores. Trató la úlcera con apósitos, pero no quería consultar al médico para no tener que guardar descanso y mantener la pierna inmóvil como antes. En 1957, cuando la Hermana Maria Zita fue nombrada madre superiora del Hospital "Santa Cruz", los dolores en la pierna derecha aumentaban de manera lenta pero constante. Tres años más tarde, en 1960, ya sólo podía andar marcha atrás (dado que el caminar hacia delante le era insoportable) y no podía subir ni bajar escaleras. En noviembre de 1960, ya ni podía levantarse de la cama. Las inyecciones y los ungüentos recetados por el médico no mejoraban los dolores ni le permitían volver a caminar. La Hermana Maria Zita estaba preocupada por no poder seguir cumpliendo su labor de madre superiora plenamente y, dado que temía obstaculizar la actividad de la comunidad, pidió la dimisión de su cargo. Sin embargo, esta no pudo ser aceptada debido a la gran falta de hermanas. Así, pasó en cama los meses de noviembre y iciembre.
Una hermana que cuidaba a la madre superiora en aquella época obtuvo algunas hojas impresas con informes sobre la vida del Siervo de Dios, el emperador Carlos de Austria, y oraciones para su glorificación. Naturalmente, informó a la Hermana Maria Zita de ello, pero ésta no le dio demasiada importancia, dado que no sentía demasiada simpatía por la dinastía de los Habsburgo. La inmovilidad obligatoria y la ausencia prevista de una hermana la preocupaban mucho y se lo comentó a sus hermanas. Entonces se le recomendó de nuevo pedir la intercesión del Siervo de Dios para una solución favorable de su enfermedad, aunque fuera de poca duración. Sin embargo, en lo más profundo de su corazón la paciente no tenía la intención de seguir este consejo. A las nueve de la noche del mismo día la pierna derecha ulcerosa fue tratada como de costumbre y la Hermana Maria Zita además recibió un sedante para fomentar el sueño.
A pesar del sedante, la Hermana Maria Zita no podía conciliar el sueño debido a los fuertes dolores. Entonces, pensó que Dios quizá deseara la glorificación del Siervo de Dios y, brevemente y con miedo, rezó unas preces, prometiendo comenzar el día siguiente con una novena para pedir la gracia de la beatificación para el Siervo de Dios. Después de la oración se durmió rápidamente, dado que el dolor, que se lo había impedido, desapareció. A lo largo de la noche despertó sin sentir dolor alguno y volvió a dormirse en seguida.
A la mañana siguiente, a las cinco de la madrugada, fue despertada por la campana de la comunidad y notó asombrada que no sentía ningún dolor, que la venda que normalmente estaba directamente sobre la llaga se había caído hasta el tobillo y que la llaga parecía estar cubierta totalmente de una costra seca. Pudo levantarse en seguida, ir a la capilla, arrodillarse en un banco y participar en las devociones con sus hermanas. A partir de entonces pudo ejercer sus actividades sin limitaciones. Poco tiempo después la costra que se había formado en la úlcera crural se cayó sola. A partir de entonces y en los años restantes de su larga vida, la Hermana Maria Zita Gradowska nunca tuvo trastornos de su círculación venosa ni úlceras, dado que había sido curada de la manera descrita.
El 20 de Diciembre de 2003, el Santo Padre firmó el decreto sobre la curación milagrosa de la Hermana Maria Zita Gradowska.